martes, 20 de septiembre de 2016

Los altísimos - Hugo Correa



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Resultado de imagen para hugo correaLlegué a los altísimos por un congreso que organizaba el doctorado en literatura de la Universidad de Chile. Un amigo me había invitado a exponer el análisis de mi tesis de magister. El tema era la literatura fantástica, y como mi tesis tenía que ver con la literatura de terror chilena, dije sí, acepto, y partí a conversar con los doctores. En fin, eso no es lo que rescato en realidad. Pasó que al final de las exposiciones, un estudiante del doctorado con pinta de anarko electro punk empezó a nombrar a algunos de los autores nacionales que abordaban el tema y salió ahí, por primera vez para mis oídos y sí, con algo de vergüenza reconozco, el nombre del célebre pero desconocido escritor chileno Hugo Correa. Y ni más ni menos que de Curepto el perla.  Más tarde, tomándonos una cervezas con mi amigo luego del momento académico, le pregunto, oye… ¿por qué nunca he oído hablar del autor que comentó tu compañero?... de puro gil no más, me respondió. Y toda la razón. De puro gil no más no conocía a Hugo Correa, ese grande de las letras chilenas tan desconocido y tan importante a la vez. LOS ALTÍSIMOS, ése era el nombre de la obra cumbre que había escrito hace ya casi 70 años y que le valió en su momento el reconocimiento de dioses como Ray Bradbury e Isaac Asimov (quien por cierto murió de SIDA… luego de una transfusión, dicen). Partí a las librerías en Santiago para buscarlo pero no estaba en ninguna parte. No fue hasta que volví a mi querido Concepción que pude hallarlo en la librería Antártica a solo 8 luquitas. Baratísimo. Como la mayoría de los textos que compro, no lo leí de inmediato. Lo puse en el estante de los escritores chilenos y continué la lectura del de turno (no recuerdo cuál en este momento). Hasta que finalmente lo saqué y comencé a echarle un vistazo a las primeras páginas, en que Hernán Varela despierta en una clínica pulcramente blanca mirando el techo sin saber muy bien qué pasó. Ahí conoce a L, quien le informa que vivió una borrachera muy grande y que había sido necesario trasladarlo a un centro hospitalario. L le comunica que su nuevo nombre es X y que está en Polonia. Sí, Polonia, trasladado en avión mientras se encontraba inconsciente.  Sin embargo hay algo raro, algo en el aire o en la línea del horizonte que le hace sospechar a X que L no le está contando toda la verdad. Bueno, no diré más, para que nadie ocupe estas líneas como torpedo para algún control de lectura cuando libros como el suyo se inserten en los planes de lectura de algún establecimiento educacional (quiera Dios que así sea). Diré eso sí, que el libro es una obra excelente. Bellamente escrita, perfecta, nostálgica, hermosa, tridimensional si se quiere, fractal como diría mi buen profesor de epistemología, Fabio Merino,  que mezcla tantos elementos en un solo escenario que finalmente uno como lector no sabe muy bien cómo calificar. Es una obra de ciencia ficción, claro está, que plantea situaciones de terror, de misterio, etc. Es una obra de ciencia ficción que plantea elementos que otros, muchos años después retomaron en sus películas y en sus obras. Vemos la concatenación de autores en libros como el suyo. Somos testigos a través de sus páginas cómo las obras de unos sirven a grandes para continuar tallando las paredes de esos mundos inalcanzables. Huxley, Correa, Bradbury, Orwell, Asimov, King, Dick, todos grandes al mismo nivel, pero desafortunadamente no todos igual de conocidos.
Hace poco terminé de leer una novela corta de Hugo Correa: EL QUE MERODEA EN LA LLUVIA, y a pesar de que no está al nivel magistral de LOS ALTÍSIMOS, y que a ratos se hace un poco confusa leerla, hace de este autor chileno uno de los grandes trabajadores de la ciencia ficción, tanto a nivel mundial como nacional.

Un saco de huesos - Stephen King



 Ver morir a alguien amado es una de las experiencias más terroríficas de la vida. Y cuando el ser amado muere de forma inesperada, sin dar aviso, puede ser aún peor. Mirar sus cosas ahora sumidas en el vacío silencioso y solemne de un dormitorio casi ausente, bajar al primer piso y mirar sus llaves colgadas, o caminar a la cocina y observar desde el pie de la escalera el tazón que ocupó por última vez para hacerse algo tan mundano, tan trivial como un café, puede ser una de las experiencia más aterradoras de melancolía.

Resultado de imagen para un saco de huesosUN SACO DE HUESOS trata justamente de este proceso: de la muerte de una mujer y de su viudo esposo que a pesar de los años no puede salir de la sensación comatosa a la que se ve arrastrado. Michael Noonan, escritor, busca entonces refugio en la casa del lago que ambos compartieron, con todos los recuerdos que aparecen en cada una de las habitaciones como fantasmas. En ese lugar tendrá que enfrentarse con un abuelo diabólico, Max Devore, que busca quedarse con la custodia de una niña pequeña, sin saber que el viejo no es sino el nieto de uno de los fundadores malditos del pueblo rural en que tiene su casa de verano.

La historia juega así en diversas épocas. Es Michael Noonan quien en un estado medio hipnótico entre sueño y “teletransportación”, visita los comienzos de la aldea, ahí por los años 1900. Es en estos viajes que descubre que la comunidad ha sido fundada sobre el crimen de una antigua cantante de blues negra, Sara Tidwell (Sara Risa), quien luego de ser violada y muerta junto a su pequeño hijo, arroja una maldición sobre todos los descendientes de quienes le dieron muerte. De esta forma Noonan descubre que la niña que ha conocido y que ya ha comenzado a proteger, Ki Devore, lleva en su sangre también la maldición y que si quiere defenderla, deberá hacer frente a fuerzas desconocidas, demoníacas y angelicales que buscan disputar su ayuda.

Max Devore, el abuelo de la niña, se topa así con un antagonista que busca destruir a toda costa, acompañado por su hija, Rogette Whitmore, tía de Ki. Michael Noonan lucha a través de la escritura, y al poco tiempo de llegar, comienza la redacción de una novela que posteriormente le ayudará a descifrar los mensajes secretos que su angelical esposa fallecida le intenta comunicar desde el otro lado de la existencia, con el objetivo de a salvar a la pequeña, último miembro del clan maldito.

Noonan se juega el pellejo valientemente, armando una estructura narrativa que le permite conocer el lugar donde han sido enterrados los cuerpos de la malograda madre y su hijo, desde donde los desentierra y anula la maldición echándoles lejía a los huesos carcomidos (demasiado fantástico para mi gusto, pero bueh, es el maestro).

Ahora mi opinión. Quiero ser claro en que yo admiro al maestro King sobre muchos otros autores. Sin embargo, esta admiración debe servir para mirar también su obra desde un punto de vista crítico. Sobre esto, me da la sensación, como me ha dado con otras obras de King, que los elementos paranormales sirven en este caso solamente para “afear” la historia. Un saco de huesos podría haber sido escrita perfectamente sin recurrir a tanto mundo mágico y sobrenatural, dotando a la narración de un toque de realidad, no por ello menos “King” que otros de sus textos. Recordemos por ejemplo STAND BY ME. King no recurre en esta historia en ningún momento a componentes sobrenaturales y resulta una de las más elogiadas por la crítica. Creo que no es necesario por lo tanto llegar siempre a lo fantasmal o a lo terrorífico en el mundo King a través de elementos sobrenaturales. Sobradamente está probado que King tiene la habilidad de hacerlo sin necesariamente referirse a una realidad distinta a la perceptible por todos nosotros. 

Resulta interesante también el particular trato con el que King delinea a sus niños, que siempre tienen algo mágico, algo no mostrado, no develado, en sus obras. Un saco de huesos me recordó así un poco a EL RESPLANDOR, con Danny Torrance y su habilidad parapsicológica de leer las mentes, ahora encarnado en la figura de la pequeña Ki Devore, con la misma habilidad, sin saberlo. Es gracias a esta capacidad que la niña logra comunicarse telepáticamente con nuestro protagonista, su salvador, de la misma forma que Danny Torrance lo hace con Dick Hallorann en THE SHINING. ¿Autoplagio?, no qué va. ¿Continuidad en su obra?, sí, por ahí va.

El tema de la muerte es también un asunto recurrente en la obra de Freud (eso iba a escribir en un comienzo jaja), en la obra de King, quiero decir. Bueno, para toda la literatura en realidad, pero lo que marca la diferencia entre los libros de Stephen y los del resto de la literatura, es que King teoriza a través de sus narraciones en los posibles “beyond the grave”, más allá de la tumba. REVIVAL, por ejemplo, o en CEMENTERIO DE ANIMALES. ¿Qué mundos pinta la existencia más allá de la muerte? Es una pregunta constante en la imaginación del maestro; la forma en que el alma sobrevive a la muerte carnal y qué senderos debe caminar una vez cruzada la puerta. UN SACO DE HUESOS explora esta posibilidad a través de los fantasmas de sus personajes, a los que incluso llega a hacer pelear frente a sus desavenencias.

Si bien UN SACO DE HUESOS no es la mejor novela que he leído del maestro, sí me quedo con ella por el hecho de la exploración que el escritor hace del mundo anímico de los personajes luego de la muerte de uno de ellos. Cuando uno piensa en Dostoievski como el primer psicólogo sin serlo, uno debiese entonces pensar en King como un conocedor del alma humana, sin ser tampoco un especialista formado en estas materias. La literatura se ve así como una manera para aproximarnos al fenómeno global humano, desde distintas miradas o posturas.

martes, 3 de mayo de 2016

El capitán salió a comer y los marineros se tomaron el barco - CHARLES BUKOWSKI


 

Había olvidado que no había comentado sobre este libro. Tenía varios otros que aún no subía a la red, pero ahora que ya lo hice, comienzo a ponerme al día con estas palabras que no son tan mías ni tan de nadie. Se agradece siempre a quienes comparten un par de palabras y nos hacen ver, como Rose esperando ser rescatada, que en medio de toda la oscuridad y silencio aún continúan existiendo personas con voz.

Bukowski, su solo nombre lo expresa todo y este texto no es la excepción. El libro trata de sus memorias desde que aprende a usar el computador y deja de lado la máquina de escribir. Sus reflexiones en torno al oficio de narrador y las ideas que aparecen en su mente cuando se da cuenta que a pasos agigantados se le acerca la muerte. Creo que es un libro conveniente para quienes gusten de esto de sentirse escritorcillos de vez en cuando, para conocer los pensamientos de un grande en torno a una ocupación tan poco delineada.

La verdad no recuerdo mucho más. Como todas las cosas grandes, queda el recuerdo grato del sabor a pesar de haber engullido el plato hace rato. Muy recomendable.
 
P.D. Quisiera agregar a modo de post data que, como todo buen plato, es necesario comerlo de a poco. Por tanto, una próxima lectura de Bukowski queda relegada al tiempo que en su momento pondrá en mis manos y frente a mi vista algunas de sus páginas.

NO FICCIÓN - Alberto Fuguet


En realidad era cosa de tiempo esto de que Alberto Fuguet se atreviese a declarar su homosexualidad frente a la sociedad, cosa familiar reprimida y censurada, yo creo. Y No ficción, su última novela, funciona de esta forma; como un largo discurso entre dos personajes que poco tienen de ficticios: entre un hombre homosexual que va al departamento de su mejor amigo para informarle que va a escribir sobre la relación que ambos mantuvieron. Mientras uno se esfuerza en meter el dedo en la llaga del otro incitándolo para que se reconozca como gay y salga del closet y la pase bien, el otro, el dueño de casa, se niega y le repite a lo largo de todo el libro que él no es gay y que lo que ambos tuvieron sólo fueron encuentros de dos muy buenos amigos yuntas casi hermanos. Y así como ya lo avizoraba Pedro Lemebel en sus análisis de las interacciones de futbolistas, para ser dos muy buenos amigos hombres o dos jugadores de futbol abrazándose acaloradamente después de un gol, algo de homosexualidad tiene que haber escondida por ahí.

El libro se compone como una novela / guión corta, con tintes fílmicos, sin olvidar el largo currículo de su autor en el séptimo arte, que se hace interesante solo para quien quiera saber qué sucede  entre dos hombres que en algún momento se sintieron heterosexuales pero que a medida que envejecen se dan cuenta que por ahí no va la cosa. A medida que leía intentaba mirar el libro desde un punto de vista distinto y la verdad es que no entretiene mucho, como digo, si uno no está interesado en conocer lo que sucede en un cuadro así. Para añadir más sabor a la comedia, y esto quizá para el gusto de psicólogos, uno de los personajes es limítrofe y suele cortarse los brazos para aliviar su malestar. Lo que (me) sorprende de esto, es el giro erótico que el autor le da a este asunto, al hacer que su personaje “asumido” encuentre placer tocando esas llagas corporales. Habrá que estar en la piel del otro, en realidad. En cosas de gustos no hay nada escrito. Me pareció interesante eso sí la lejanía de los personajes con los estereotipos tradicionales del sujeto limítrofe y homosexual, es decir, el texto fue escrito con conocimiento de causa, “desde adentro”.

Me gustó mucho el final. Se produce una interacción con el público lector que siempre es bienvenida, algo así como a un cerrar de ventana, como un “hasta aquí no más”, parecido a lo que hace Thomas Harris en ¿El silencio de los inocentes o en Hannibal?, cuando Clarice Starling y Hannibal Lecter se mudan a Buenos Aires y el narrador nos indica a los lectores que mejor (por nuestro bien), los dejemos solos y tranquilos. De esa forma se cierra también la historia de Fuguet, con la petición de uno de los dos personajes de que esa parte que sigue no sea incluida en el texto.

El libro llegó a mis manos como regalo de navidad. Lo quería porque me gusta la obra de Fuguet, rápida, de hartas comas, de pocas divagaciones y porque había escuchado que la novela era algo polémica pues constituía la declaración de su larga y sospechada homosexualidad. A diferencia de otros, esta narración no se orienta tanto al asunto de las clases sociales –aunque siempre está presente de forma soterrada- sino que fantasea con las interacciones entre dos sujetos en puntos de vida distintos.

 

 

El vendedor de pájaros - HERNÁN RIVERA LETELIER


Ayer intenté redactar algunas líneas sobre este libro pero me di por vencido y boté el archivo. Hoy lo intento de nuevo. Me preguntaba si será necesario o suficiente que hable de todos los libros que leo o solamente de aquellos que vale la pena hablar. ¿Suficiente para quién? Ni siquiera sé si alguien lee estos comentarios o si sirven a alguna persona para encaminar sus futuras lecturas. Quizá. En este momento estoy leyendo a Bukowski, pero escribo esto para hablar de otro, de Hernán Rivera Letelier, otra vez más.

Hace algunas semanas terminé de leer el vendedor de pájaros y a pesar de que lo abrí con todo el entusiasmo que los libros de rivera Letelier me hacen sentir, a poco avanzar me empezó a dar una sensación de modorra tal, que no supe muy bien si continuar o no. Como era un libro corto, seguí adelante, y afortunadamente así, pues las últimas partes logran salvar del fiasco a esta novela.

Nuevamente nos topamos con el mismo paisaje, la salitrera, y todos los personajes que en ella sobreviven, como termitas royendo un tablón medio podrido. La historia esta vez era de un sujeto que se baja en una estación de trenes “DESOLACIÓN”, donde nadie más se bajaba, por un dolor de muelas. Es ahí cuando comienzan a entretejerse los hilos de este señor y las señoras habitantes de la oficina. Nuevamente nos topamos con sus personajes clásicos, la puta, el afuerino, el tren, el burdel. Organizados de una forma distinta pero no tan novedosa, en realidad. No contaré del libro, para eso tienen que leerlo y además me da un poco de flojera hacerlo. No recuerdo mucho ya. Bueno ya, a ver. Un grupo de mujeres que se juntan para planificar una rebelión feminista contra los abusos del jefe amo y señor de la oficina. Ni contarles cuando los de arriba se enteran de los planes: llovieron las balas, torturas y bofetadas. El vendedor de pájaros al medio, amarrado a un cepo expuesto durante varios días al calor infernal del desierto. Por supuesto que no faltó su enamorada (este vendedor es una versión algo distinta pero finalmente nos refiere al mismo personaje que ocupa en Historia de amor con hombre bailando, algo distinto al Cristo de la resurrección), dispuesta a dar la vida por este hombre encantador.

Tengo sentimientos encontrados con este libro. Todo el mundo dice que chiste repetido no termina siendo muy bueno y me pasó con éste que la estrategia que utiliza el autor para cerrar la historia, es la misma –pero en otra versión, claro- que ocupa en Los trenes se van al purgatorio. Esta última novela resulta sublime y deja al lector con un nudo en la garganta porque el final es legítimo, honesto, a diferencia de El vendedor de pájaros. En este último libro el autor, con todo el respeto que me merece porque es un buen escritor, utiliza una fórmula ya hecha y ya utilizada en una historia distinta, restando calidad al conjunto.

No me gustó mucho el libro, lo encontré flojo y a ratos divaga mucho en situación que no convocan ni contribuyen a la historia final. Espero que las próximas obras de Hernán Rivera Letelier tengan la calidad que encontrábamos en sus primeras líneas.

 

sábado, 23 de enero de 2016

La tormenta del siglo - Stephen King

Este libro fue el tercero que llegó de mis pedidos internacionales por BOOKDEPOSITORY. A pesar de que en algún momento pensé que se perderían y que yo terminaría dándome por vencido de mandarles cartas y ellos se darían por vencido de intentar explicarme que como el costo de envío era gratis, no venía por carta certificada y por tanto no había forma de rastrear en qué parte del mundo se hallaba mi pedido, a pesar de todo eso, el libro finalmente llegó hace algunos días. Mi hermana me decía que me tranquilizara, que siempre se demoraban pero que llegaban, y así como un poco a regañadientes, me tranquilicé, o lo intenté y me quedé esperando que llegara a mi ciudad. Llegó, abrí el sobre tan entusiasmado como abro todos los que me llegan de afuera o de cualquier parte pero aún más cuando es un libro, y saqué el texto preciado. Bello. El primer acercamiento que había tenido a la historia fue cuando un día aburrido bajé una serie por VUZE desde internet sin mucha confianza y me puse a verla. Me devoré los capítulos literalmente mientras pasaban las horas de la madrugada. Excelente. La tormenta del siglo se llamaba, y cómo no iba a ser buena si venía de la mano del maestro, Stephen King (con coma, para hacerle énfasis). La historia trata de una tormenta de nieve que se aproxima a una isla para nada remota pero que por algunas horas quedará absolutamente aislada del mundo, Little Tall (o el pequeño alto, ay, este Stephen), frente a las costas de Maine. Una vez desatado el caos metereológico, aparece un hombre asesino que tiene poderes sobre naturales que le permiten ver los secretos ultra secretos de las personas. Además de ser vidente, el sujeto también tiene la capacidad de guiar las conductas de la gente, y así como que no quiere la cosa, los mueve a un trance en el que puede hacer con ellos lo que quiera… así como suicidarse por ejemplo, partiéndose la cabeza en dos con una hachazo auto infligido o colgarse de una soga, o, la más rebuscada de todas, llenar un lavamanos con agua y meter la cabeza hasta morir ahogado. El asunto es que cada uno de estos sujetos para suicidas deja un mensaje que no puede más que atribuírsele al extraño: “Denme lo que quiero y me marcharé”. Uuu… se va tensando el asunto. De lo contrario, así como lo sueñan todos, morirán al igual como lo hicieron los antiguos habitantes de la isla ROANOKE, cuyos habitantes simplemente desaparecieron de la noche a la mañana –y esto es historia real- sin ser nunca más encontrados (me gusta esos cruces que hace Stephen con la realidad desconocida, dando explicaciones a situaciones que no la tienen… sería interesante que King supiera lo de las desapariciones de los Montes Urales… quizá algo tendría que decir). Entonces surge el dilema entre lo que hay que hacer para que el monstruo los deje tranquilos. El problema es que no saben qué quiere que les dé (y yo no se los voy a revelar aquí jaja) y por tanto no saben si aceptar la propuesta del endemoniado con tal de que los deje en paz, o, por el otro lado, decir que no y correr el riesgo de que cumpla su promesa y los mate a todos… incluidos los niños (calla Yerko). Bueno, la historia es excelente. Tiene una aire así como de novela existencialista en que el sujeto se topa con dos situaciones en que debe decidir pero es imposible saber cuál es la mejor decisión… o el mal peor. Como el ejemplo que daba Sartre de la madre de un campo de concentración judío a quien solo se le autorizaba llevar uno de los dos hijos. ¿Qué hace la madre?                                                                        
... nadie sabe, además de romperse el alma, claro, y quedarse todos y morir los tres, o irse ella y salvar a uno y dejar al otro. Qué terrible. El único problema del texto –que tampoco es tanto, en realidad- es que cansa la lectura la forma en que está planteado, como un guión. Esto es precisamente porque la historia fue escrita como un guión para la televisión y fue ese guión el que se publicó como libro, sin ser novelizado. Si alguien quiere un tip, a mí me sirvió mucho omitir los párrafos de índole “exterior, noche, calle oscura” y lanzarme de lleno solamente a la narración de los acontecimientos. La misma historia va ubicando al lector en los distintos escenarios que propone. Es un excelente libro, como decía, no tan solo por lo entretenido de todas sus páginas, sino por las reflexiones que conlleva pararse uno mismo frente a ese tipo de situaciones y preguntarse, ¿qué haría yo si fuera uno de ellos?

martes, 19 de enero de 2016

El nombre de la rosa (Umberto Eco)

Ésta es la primera vez que comienzo un comentario escribiéndolo a mano (después lo paso al blog). Hoy quiero hablar de EL NOMBRE DE LA ROSA. Me he demorado en pensar en algunas ideas y por eso recién lo hago ahora, cuando ya voy en la mitad de la lectura del libro siguiente. Me resulta un poco dificil referirme a El nombre de la rosa porque es un mamotreto tan lleno de elementos que no sé muy bien por dónde empezar. Creo que comenzaré por mi opinión personal. Primero, debo decir que nunca había leído un libro de ECO y debo reconocer que éste, en particular, lo había evitado porque me resultaba un tanto intimidante; primero, por el tamaño de sus letras y segundo, porque sabía que muchos lectores habían abandonado su lectura por considerarlo denso. Denso, princiaplemte por los varios niveles de historia o de lectura que presenta, por la infinidad de citas en latín y también por la utilización de la historia medieval. Si pudiera entonces definirlo en pocas palabras, diría que El nombre de la rosa es varios libros a la vez, que se conjugan armónicamente en una historia perfectamente cuajada. ¿Y qué libros son éstos? 1) La historia de las disputas entre los franciscanos y la curia papal. Este elemento sirve de base a la historia total pues las disputas entre ambas partes constituyen el escenario en que ocurren las muertes en la abadía. 2) La historia segunda de los crímenes que ocurren en la abadía. Con esta narración comienza la novela y es el motor de la historia, bajo el cual se supeditan todos los otros hechos que acontecen. 3) La historia de los monjes espirituales y de Fray Dulcino como elemento antagonista del oficialismo benedictino. 4) La historia de la Santa Inquisición, organizada para erradicar la herejía del mundo laico y eclesiástico. 5) Ya no como historia pero como eje de análisis muy relevante: la reflexión en torno a los libros, particularmente en torno a la relevancia de las bibliotecas y de los conflictos ideológicos que combatían entre las páginas de diversos tomos. Así, Jorge de Burgos, el monje viejo y ciego se asume él mismo como defensor de la doctrina cristiana alejando a los intrusos de las páginas de un cierto tomo malévolo escrito por Aristótoteles. ¿Por qué malévolo?, porque hablaba de las bondades de la risa. Y don Jorge, como el buen amargado que era, definía la risa como una obra del diablo y no de Dios. "Cristo nunca rió", se defendía. De esta forma, vemos que las diversas narraciones se diversifican en numerosos ríos que siempre nos llevan al mismo flujo: los conflictos religiosos. Eco demuestra un talento excepcional en esta novela polifónica llena de espejos que reflejan otros textos (me pregunto si es en este sentido que la crítica señala las referencias a Borges). Para finalizar, puedo agregar que me pareció novedosa la forma en que la narración está estructurada. Algo así como lo que vendría a ser el FOUND FOOTAGE del cine (o literalmente "cinta encontrada", vale decir, aquellas películas en que la historia son los acontecimientos -por lo general siniestros- vividos y grabados por personas de quienes nunca más se supo pero cuyo video fue encontrado perdido en un bosque o en una casa milenariamente abandonada, como THE BLAIR WITCH PROJECT, o THE LAST EXORCISM, o la última buena que vi: THE DYATLOV PASS INCIDENT). Así, la narración se presenta como un FOUND TEXT, es decir, como un texto encontrado por un sujeto que lo introduce al público lector como lo que supuestamente es: el manuscrito perdido de un anciano monje benedictino (Adso de Melk) sobre las aventuras al lado de su maestro Guillermo de Baskerville en sus tiempos de novicio. Un libro recomendable para quien esté en búsqueda de lecturas inteligentes y que le interese aclarar un poco más -como yo- la eterna disputa sobre los elementos que diferencian la buena de la mala literatura.