viernes, 1 de septiembre de 2017

De MÁS ALLÁ DEL INVIERNO - Isabel Allende


Hoy quiero comentarles mi primera experiencia como lector de Isabel Allende, la escritora chilena acusada por todo el establishment literario de ser una novelista light. Acabo de terminar la lectura de Más allá del invierno y la verdad es que quedé fascinado. A pesar de que hace algún tiempo me había rendido con ella porque todos sus textos me cansaban y al final terminaba dejándolos de lado, decidí adquirir una copia de Más allá del invierno porque me agradó el diseño de la portada (sí, nuevamente el poder de la mercadotecnia) y el breve resumen de la historia: "A raíz de una tremenda tormenta de nieve en Nueva York, Isabel Allende nos presenta a tres personajes que se hallan en el invierno de su vida, una atrevida mujer chilena, una joven guatemalteca indocumentada y un cauteloso profesor universitario. Pero todos ellos, unidos por una dramática aventura, descubrirán su fuerza interior y el verano invencible que llevan en el alma". Adoro el invierno y leer una novela que transcurriera en una tormenta de nieve me parecía lo más cálido que pudiese encontrar… algo paradójico. Lo vi primero en BUSCALIBRE y luego, un día cuando fui de compras al supermercado, me lo topé y ya no pude resistirme. Desembolsé el dinero (harto más caro que en Buscalibre, pero así es la compulsión de los compradores de libros de vez en cuando) y me lo llevé a casa para comenzar a leerlo de inmediato.

La novela presenta la historia de varios personajes pero todos anclados en la vida de tres: Lucía Maraz, Evelyn y Richard. La protagonista es Lucía, una profesora chilena que asiste como visitante a la Universidad de Nueva York y que se hospeda durante ese tiempo en la casa de un colega: el rutinario profesor Richard. Un día de tormenta en que los noticiarios no dejan de pedir a los neoyorkinos que no salgan de sus casas a menos que sea estrictamente necesario, la rutina inquebrantable de Richard se altera y debe salir apresuradamente para llevar a su gata envenenada a una clínica veterinaria. En el camino de regreso sufre un percance que modificará su vida por siempre: las ruedas de su auto se resbalan en el hielo y choca por detrás a otro automóvil. La pequeña mujer que conduce es Evelyn, una indocumentada guatemalteca  que termina llegando a la casa del profesor. Richard, sin saber muy bien qué hacer, le pide a Lucía que lo ayude con la frágil latinoamericana que se presenta sin dar razones en aparente estado de shock: no habla, no se comunica, solo llora. Los tres entonces se ven en una encrucijada de la que no sabrán en un comienzo cómo salir: Evelyn, la pequeña guatemalteca, trae un cadáver en el maletero de su auto.

A partir de entonces comienzan a preguntarse cuál es la mejor manera de ayudar a esta joven y deciden emprender un viaje para deshacerse del cuerpo. La novela es la historia de ese viaje, que a medida que avanza permite a los tres irse conociendo poco a poco, con el caudal de experiencias terribles que los han ido tranformando en las personas dañadas que son en el presente. La novela, en este sentido, es una historia de superación, que permite al lector ser testigo de los procesos a través de los cuales se cultiva la resiliencia y la capacidad de salir adelante. Si los tres están vivos luego de vivir situaciones que a otros habrían matado, es porque los tres encuentran en diversos elementos la fortaleza suficiente para poder sobrevivir.

MÁS ALLÁ DEL INVIERNO plantea la idea de que a pesar de que la vida puede volverse horrible, siempre detrás de las nubes aparece el sol. Idea manoseada, cierto, algo cliché, también, pero que nos reconforta y agrada. Si leemos a Isabel Allende, debemos hacerlo a sabiendas que sus historias nos demuestran que por lo menos en la vida ficticia puede haber claridad luego de lo oscuro, aunque en la vida real el asunto sea un poco distinto y contemos con un caudal de escritores que así lo demuestran. Ante la pregunta de ¿por qué la lee todo el mundo?, pues porque son esas las narraciones que alcanzan un público masivo, historias en que sabemos que habrá esperanza y no apocalipsis, donde lo enrevesado de la vida finalmente escogerá un final feliz. Desde mi punto de vista esto no tiene nada de malo y no lo hace tampoco menos profundo.

El libro me gustó mucho, me entretuvo y lo recomiendo para sobrellevar esos momentos de la vida en que necesitamos encontrar un espacio donde poder descansar y guarecernos de lo arduo de la existencia. Como dice el también chileno Camilo Marks: “básicamente, hay dos maneras de leer a Isabel Allende. La primera consiste en escudriñar los defectos de sus libros, exponerlos con lujo de detalles y enviarla a los quintos infiernos con una inapelable, satisfecha, fundada sentencia condenatoria. La segunda, parte de la premisa de que es legítimo pasar un buen rato leyendo sus narraciones, puesto que son entretenidas, no cuesta dejarse atrapar por ellas y poseen mérito que atraen al público masivo o a lectores más exigentes. Entre ambos extremos se ve difícil encontrar un término medio: hay quienes siempre la odiarán, en tanto otros se fascinarán ante cada nuevo título suyo”. 

Yo opto definitivamente por la segunda opción.



lunes, 14 de agosto de 2017

Neuróti@s - Constanza Michelson



Hoy vengo a comentar este libro, que me llegó hace poco por BUSCALIBRE. Qué buena página esa, me encanta. Todo llega a su tiempo y en excelente estado. Bueno,  a lo que voy. De pronto sucede que una portada te llama la atención y no solo eso, sino que la empiezas a ver en cada anuncio. Quizá sea el trabajo de los llamados “cookies”, saber qué pinchas, qué te interesa y empezar a ofrecerte propaganda sobre artículos relacionados. Algo así me imagino que pasó con este libro porque de pronto lo empecé a ver en todos lados, como una lluvia de “Neuróticos” diciéndome “¡cómprame, cómprame!”, así que lo compré. 

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El libro de Michelson
 
¡Sorpresa!, la autora del libro, Constanza Michelson, era una colega que había estudiado en mi misma universidad, la UDP (Universidad Diego Portales). Me cayó simpática. Empecé a leerlo. Al principio todo bien. La psicóloga presenta el concepto de la neurosis y lo propone como método de lectura de ciertas prácticas sociales. Según ella, la neurosis como concepto trabajado por Freud, permite entender por qué actuamos como actuamos, a partir del deseo de ser amados y aceptados por el resto; vale decir, Michelson presenta a la neurosis no como un mal a evitar, sino como un mal necesario que nos lleva hacia el deseo de actuar para encajar en una cultura particular. Ahora bien, se pregunta la autora, ¿qué sucede cuando no podemos determinar qué tanto de lo que hacemos, lo hacemos porque  al resto le resulta deseable y no a nosotros? Surge el concepto de “la cultura” como la cocina que va cambiando de composición química los deseos pulsionales para cocinarlos, para transformarlos en otra cosa: ya no somos puramente deseo desbocado únicamente YO, somos pulsión y deseo cocinados por el lento proceso de transformarnos en sujetos culturales. ¿Hasta dónde hacemos lo que hacemos porque en realidad queremos hacerlo o porque es socialmente bien visto? Esa es la cuestión: “para la histeria (una de los tipos de neurosis presentados junto a lo obsesivo) nadie está a la altura, ésta es la neurosis de la decepción e insatisfacción crónica, porque para la posición histérica no hay otro que alcance el lugar de ese Otro soñado con mayúscula” (pp.31) pero el obsesivo “sigue manteniendo la fe en su búsqueda de un lugar que se vuelve imposible: al Otro de la mayúscula no se llega jamás”. Vemos que en ambos casos la neurosis nos imposibilita la llegada al paraíso, en un caso porque al llegar a él nos damos cuenta que no es tal, y en el otro polo porque nunca somos lo suficientemente buenos para poder alcanzarlo. A partir de estas dos variables la psicóloga lleva a cabo un análisis de las relaciones humanas, desde lo político, citando numerosas veces a Donald Trump, hasta las relaciones de pareja, pasando por las relaciones de padre hijo (donde expone sabiamente lo que significa tener “al Papá” en vez de “mi papá” o “tu papá”), etc.

El libro no me pareció de tan fácil lectura y desafortunadamente en el canal de YouTube de la editorial Planeta la única pregunta que quedó en el aire fue la concerniente al tipo de público para el cual estaba escrito el texto. Simplemente quería corroborar mis sospechas: el libro no está escrito para un público masivo. Exige concentración y capacidad para unir ideas y gestos humorísticos que no son tan obvios. Por tanto, cada cierto tiempo da vuelta la pregunta primera: ¿estamos entendiendo la lectura o no? Quedan muchos párrafos no totalmente comprendidos también en parte porque Michelson escamotea en poner ejemplos. Los ejemplos no son lo suyo, las formulaciones teóricas sí. 

Michelson plantea una interesante reflexión a modo de apología de la neurosis: el único lugar que no llega a verse afectado por el deseo del otro, es el lugar del psicópata. El psicópata es el único al que no le importa el deseo del otro y por tanto las relaciones que establece con la sociedad son meramente instrumentalizadas, ocurren solo por su propio beneficio. De esos hay varios, y todos los conocemos.

Me gustó el libro. Sin embargo a ratos la lectura se hace confusa a falta de más ejemplos (ejemplos hay pero creo que no los suficientes). Sirve para alumbrar una de las experiencias que suceden hoy en día en torno a las relaciones interpersonales y cómo nos paramos en esta sociedad: lo que hago, ¿lo hago porque realmente quiero hacerlo o porque el otro espera que lo haga yo?


jueves, 20 de julio de 2017

SUDOR - Alberto Fuget


Me encanta Fuguet. Me encanta su literatura, su escritura y la manera en que recrea las realidades de sus personajes. Creo que he leído casi toda su obra, salvo por Todo no es suficiente. Por eso cuando supe que venía su nueva novela, Sudor, quise adquirirla de inmediato. Por desgracia los precios estaban por las nubes y no pude comprarla. Sin embargo demoró poco en llegar a la Biblioteca Pública, así que apenas la vi, la tomé y llevé a casa para comenzar a leerla. 

La novela trataba de Alfredo, un editor homosexual que prepara el lanzamiento de un libro de fotografías publicado por la editorial Alfaguara. El evento es apoteósico, descomunal, para el autor visitante que tiene fama de leyenda literaria: el mexicano (¿mexicano era?) Rafael Restrepo Carvajal, escritor octogenario,  acompañado de su hijo veinteañero, Rafael Restrepo Santos. (Si Fuguet hubiera introducido toda la acción en un solo día, se habría convertido en nuestro Virginio Woolf criollo).

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Como suerte de embajador cultural, una vez en Chile, el escritor padre se dedica a recorrer lugares de su juventud, el Palacio Falabella, sede de la actual Municipalidad de Providencia, y a tomarse fotografías y firmar autógrafos acompañado de su hijo Rafael. Sin embargo el joven está aburrido y cansado de lo protocolar del asunto. Sabe que la intención de su padre por hacer un trabajo en conjunto tuvo que vermás más con estrechar lazos, que reconocer su arte o su poesía. Intenta dejarse llevar. Sin embargo Rafael quiere divertirse, quiere pasarlo bien, así que decide pedirle a su padre, como suerte de rey, que le otorgue el permiso de zafarse de tanta cita en compañía de nuestro protagonista. Alfredo lo duda en un primer momento. Sabe que no es su trabajo ser cuidador del muchacho, pero se ha sentido innegablemente atraído por ese joven dañado. Sabe también que puede ser conveniente generar vínculos con alguien tan importante. ¿Usted acepta?, le pregunta el viejo rey. Sí, declara Alfredo súbdito. Acepto.

Alfredo y Rafael comienzan su aventura. Ambos enganchan. Alfredo es un gay adicto al hueveo capitalino, deseoso de buscar nuevos cuerpos y sudores. Sin embargo, a sus 41 años comienza ya a darse cuenta que no todo en la vida es sexo. Con un pasado marcado (marcado, manchado) por un ex, apodado “el Factor Julián”, Alfredo engancha con las rarezas de este nuevo personaje, el poeta hemofílico, que no puede derramar sangre por temor a morirse. Rafael Restrepo Santos aparece como un sujeto fragmentado y contradictorio, extravagante, que transforma en literatura las penurias obscenas de una vida llena de lujos. Es extraño. Pero detrás de esa extrañeza se esconde la fragilidad. El histrionismo lo cubre todo y se mezcla con drogas, deseos y desenfreno. Salen, bailan, fuman y las luces lo cubren todo hasta el descontrol. Alfredo de a poco se convierte en su amor, en su partner y el encantamiento se apodera de ambos. ¿Será éste?, ¿serás tú?, se pregunta solo él, nuestro editor. Qué pena, le responde el mexicano cuando verbaliza su inquietud, cuando usted me vaya a ver no le voy a abrir la puerta, porque estaré con otro. Lo sabe, ¿no? El vacío con que ha quedado después de años de camas desconocidas le hace creer que debe existir algo más profundo que el solo placer sexual. Las páginas avanzan rápido y el engranaje novelesco comienza a tensarse. Aparece de pronto un tercero que distorsiona todo y la presión de la lectura se eleva. La olla aguanta pero poco falta para que se rompa. Finalmente estalla, y nos deja a nosotros, los lectores con la boca en el suelo y el alma en un hilo. ¿Qué diablos ha sucedido? He ahí la gracia de la narración.

La novela resulta una montaña rusa con un laaaargo y plano comienzo. Debo reconocer que en un principio sentí que el libro no era lo que esperaba. La historia me parecía poco estructurada, como un chaleco a medio terminar, carente de cuidado en la edición (aunque sé que algunos me dirán que ése es precisamente el estilo buscado) y a ratos demasiado cuento homopornográfico explícito sin mucho norte. 

En varios momentos pensé abandonar la lectura porque no me sentía identificado para nada con los eventos descritos (salvo que el protagonista es de Conce, aunque yo no soy de Conce pero vivo en esa ciudad). Sin embargo, me mantuve fiel dado que con anterioridad me había sucedido algo similar con APUNTES AUTISTAS, otro libro (no novela) de Fuguet en que después de terminarlo, agradecí no haber desechado. Por eso continué y reconozco que fue la decisión acertada. La narración, en un comienzo tediosa e inconexa, empieza a encajar, a hervir, a cuajar, poco antes de que Alfredo conozca a Rafael hijo. Las páginas avanzan rápido y terminan en una conjunción de elementos afilados y cortantes. El final es formidable y demuestra la pericia del escritor. Los lectores nos quedamos sorprendidos, anonadados, atontados, sin poder parar hasta que la última página nos lleva a un rotundo “FIN”, luego de la cual nos recostamos mirando el techo preguntándonos “¡¿pero cómo?!”.  Efectivamente, “¡¿pero cómo?!”.

No sé si decir que Fuguet demuestra madurez en su texto. La estructura narrativa, la arquitectura que sostiene la historia (arquitectura narrativa según Vargas Llosa), se aleja de lo tradicional, pues alterna un mismo personaje en primera y tercera persona. No estoy muy de acuerdo con esas alternancias o quizá no logro comprenderlas del todo. Da la sensación de un manuscrito con poco pulido, pero es la onda que se usa actualmente, esto de lo posmoderno y de lo autoficcional, que da la sensación de estar leyendo crónicas o memorias en vez de una novela. Me lo creí así, tanto que al terminar el libro me dirigí a Google para buscar los nombres de los dos escritores. Con sorpresa me di cuenta que no eran reales. Me habría gustado que lo fueran, para ver si los modelos coincidían con lo que desfilaba al interior de mi cabeza. Eran personajes inventados. El autor ya no es el jovenzuelo que escribió Mala Onda, cierto. Es capaz de dar coherencia a 500 páginas y mezclar personajes de otros libros suyos. Da la casualidad que hace poco había leído AEROPUERTOS (la reseña está más abajo). Pablo Honey viene de esa novela, otro personaje dañado (Fuguet adora a los personajes dañados de alcurnia, tipo Matías Vicuña o Pablo Honey) que aparece nuevamente en SUDOR. Esa mezcla, ese guiño narrativo siempre resulta entretenido y nos hace pensar en esa idea (nada nuevo, por cierto, no lo he pensado yo) de que las obras de un autor refieren a menudo a un mismo universo. Pablo Honey aparece como amigo, contacto, divo inspirador del poeta hemofílico y alcanza a desaparecer antes de que todo vuele por los aires. Alfredo lo ve e interactúa con él. Entretenido. 

La novela al principio me aburrió pero luego me conquistó y terminó por enamorarme. A quienes sean seguidores de la obra de Fuguet les diría que le den una oportunidad y continúen la lectura, a pesar de que los primeros dos cuartos del texto parezcan a ratos insufribles. El texto mejora y vaya que lo hace.


miércoles, 12 de julio de 2017

Un hombre en la oscuridad - Paul Auster



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Leer a Paul Auster es para mí casi irse a la segura. Digo “casi” porque ha ocurrido a veces que libros suyos no me han resultado tan atractivos como otros que han marcado mi vida. Cómo olvidar por ejemplo El Palacio de la Luna, o Brooklyn Follies, o La Trilogía de Nueva York, todos libros monumentales que me absorbieron y cambiaron de cierta forma mi manera de ver el mundo. Hay otros textos, sin embargo, que a pesar de ser innegablemente buenos, no lograron el mismo efecto que los ya nombrados. Sobre estos, principalmente los autobiográficos El cuaderno rojo, etc. Un hombre en la oscuridad, sin ser autobiográfico, se asemeja mucho a la manera de escribir de Auster cuando adopta esta posición autoficcional. El libro narra la historia de un sujeto que por un accidente (¿automovilístico si no me equivoco?) debe permanecer algún tiempo guardando cama en casa de su hija, donde también lo acompaña su nieta. Los días son largos y las noches insoportables. Los tres viven las consecuencias de situaciones terribles. La nieta ha perdido a su pareja en la guerra de Irak, donde éste se ha marchado para vivir nuevas experiencias, la hija intenta escribir la biografía de una poetisa que considera mediocre y él debe recuperarse de la muerte reciente de su esposa Sonia. Es en este ambiente donde se desenvuelven los hechos y los tres se observan entre sí mientras el tiempo pasa con la poca esperanza de que pueda sanar las heridas. Durante la noche el viejo inventa una historia. En ella, el personaje principal es asignado para combatir en un Estados Unidos que no conoce y que se le presenta al personaje como una realidad alternativa. Existe una guerra, y esta guerra ocurre porque hay un anciano aburrido que durante las noches la inventa mientras intenta quedarse dormido, como una suerte de dios. La misión de este personaje, su personaje, entonces, es matar a este anciano, a él mismo, en una suerte de suicidio literario, así como Freddy Kruegger metiendo sus garras oníricas en los escenarios de la realidad.


A pesar de no ser nueva, esta idea de un personaje que se junta con su creador resulta interesante. Sin embargo luego de leer el libro queda la sensación de no haber sido lo suficientemente desarrollada o aprovechada por el autor. El final es fácil. Tan fácil que ya no lo recuerdo, se ha perdido en mi memoria de los finales fáciles y mal aprovechados y, como digo, queda la sensación de que la idea daba para mucho más en manos de un maestro como Auster. Bueno, finalemente toda percepción, crítica es subjetiva. Esto es lo que me pareció a mí. Quizá Harold Bloom lo aplauda, no sé.
La novela es compleja en el sentido de todas las voces que la arman a partir de las historias de estos tres personajes reales y el resto de los meta personajes que van generando, a su vez, más narraciones. Quizás debería leerlo con más detalle, con papel y lápiz e intentar encontrar imbricadas conexiones que en una primera lectura no vi. Después de todo me niego a creer que Auster haya hecho un libro tan distinto a sus otras obras maestras.
Si es por estrellas, 3 de 5.

lunes, 13 de febrero de 2017

NIEBLA CITY - Marcelo Lillo



Pocas veces me ha pasado que una lectura me llegue tan de lleno como ésta. El libro es de una biblioteca pública y lo pedí justo antes de que cerraran por vacaciones. Tuve suerte, así podía traer más libros a casa y por más tiempo. Lo escogí por dos razones: primero, porque siempre llegaba a él cuando iba a buscar otro, y segundo, porque me encantaba la portada. Niebla City, con la foto de un cartel nebuloso dando la bienvenida al viajante con seis jotes encima. Adoro esos climas y cualquier historia que transcurra en lugares así debe ser buena. Más aún cuando ésta habla de cadáveres misteriosos cuyo asesino nadie puede encontrar.

La narración trata de un anciano profesor cansado de la vida que decide irse a vivir alejado del mundo a un terreno que tiene botado al sur de Chile. Para ello construye algunas cabañas en el sector de Niebla City y se dedica a administrarlo. Un día de pronto llega a buscar arriendo un forastero de apellido Fox, con quien arma de inmediato una profunda amistad. Fox se dedica a administrar un video club pero luego cambia al rubro de proxeneta. Ambos amigos y las putas son la familia que ninguno de los dos buscó pero que la vida se encargó de entregarle. Celebran añonuevos, navidades, cumpleaños, etcétera, hasta que una de ellas aparece muerta a los pies del Castillo Español –lugar frecuentado por suicidas del lugar-, degollada y con un libro de Shakespeare en las manos. Las putas se van de la caleta horrorizadas por el crimen mientras Fox junto a su amigo, a quien llama cariñosamente Viejo Pájaro, se dedican a buscar al asesino. Carabineros y los dos amigos entonces se encuentran con muchas pistas que no conducen a nada. El principal sospechoso, un retrasado mental de quien nadie piensa mal, aparece ahorcado y atado de manos, lo que termina por perderlos aún más. Es en el funeral de este último, que al Viejo Pájaro le falla el corazón y queda en coma en el hospital local. Fox se comunica con los hijos de su amigo, a quien éste no ha visto en años, y a pesar de que los médicos les informan que el Viejo Pájaro no volverá a ser el mismo y que, de sobrevivir, quedará irremediablemente postrado, los hijos deciden “darse una nueva oportunidad” y mantenerlo conectado a las máquinas. Fox le promete, por su parte, encontrar al asesino de Niebla City en su honor.

Como las dos caras de una misma moneda, o como la puntuación de la secuencia de los hechos, el libro cambia en ese momento a la narración del ex policía. Durante la primera parte de la novela la historia estuvo a cargo del Viejo Pájaro, mientras que en la segunda, cuando el Viejo Pájaro cae, pasa a la voz de Fox, quien nuevamente se encuentra huérfano de la vida, solo como llegó, sin nadie más que él mismo. ¿Encuentra Fox o no al asesino?, ¿tiene que ver la misma policía en la dificultad de encontrar al asesino?, ¿Fox se mete finalmente con Amanda? jaja... tienen que leer el libro. Me recuerda este movimiento un poco a La Tregua (Benedetti), en el sentido de que observamos a un sujeto desencantado que luego de re encontrarse con la vida (la tregua que le da la vida), pierde todo y queda aún peor. No es lo mismo, pero algo así es... humirrrde opinión. 

La historia es de aquellas que tocan emocionalmente las fibras del lector. Lillo retrata magistralmente la relación de los que viven lejos de la familia, en una especie de autoexilio, y la amistad que puede nacer entre dos hombres que han decidido libremente tomar ese mismo camino. Es una historia hermosa que es también interesante, pues paralela a la narración de estos dos hombres, se plantea el hecho de los asesinatos con un homicida astuto e invisible. Un profesor de literatura inglesa especialista en Shakespeare, un joven cineasta afanado en capturar la muerte en sus filmaciones, un geólogo que anuncia el apocalipsis, un cantinero que atiende vampiros sedientos del líquido rojo, van tejiendo el universo que posiciona el autor bajo la constante neblina de Niebla, luego de los acontecimientos del terremoto del año 2010. Un pueblo de cadáveres y misterios donde la gente parece ir a morir.

Niebla City resulta una obra de lectura amena, a ratos nostálgica, pero no de esa nostalgia que ahoga y que imposibilita el movimiento, sino de aquella que permite visualizar que a pesar de que todo parece acabado, aún existe esperanza en el contacto humano.

domingo, 5 de febrero de 2017

HERIDAS ABIERTAS - Gillian Flynn



Día domingo en la tarde. Ya empiezo a debatirme sobre si quedarme acostado en la cama mirando videos en youtube o levantarme para escribir estas líneas. Me levanto, me hago un sándwich antes, miro por la ventana (el sol ilumina todo, hace calor), veo que el secado de la ropa vaya bien y me siento al escritorio con el libro al frente. Heridas Abiertas, de Gillian Flynn. ¿Qué decir? A ver. El libro me lo regaló mi hermana para mi cumpleaños (siempre tengo eso de especificar de dónde viene el libro, así como si su procedencia pudiera influir mi opinión… quizá sí) y por lo que decía la contraportada, se veía interesante.

La historia comienza con una periodista, Camille, que en busca de una noticia importante que cubrir, es enviada a una localidad semi rural, Wind Gap, para reportear el asesinato de dos niñas. Wind Gap, además del sitio del suceso, es la ciudad de origen de Camille, donde aún vive su madre, su media hermana y el esposo de su madre. Al llegar al pueblo, decide quedarse en casa de su familia, donde comienzan a desatarse una serie de eventos que, a medida que profundiza en los crímenes, van también relacionándose con su propia histora familiar. Un hecho central cruza toda la narración y se mantiene como un hilo invisible a lo largo de los sucesos: la muerte de la hermana Mariam. ¿Murió en realidad por una enfermedad o fue producto de una madre desesperada buscando atención?... se las dejo, jaja.

Sobre los crímenes, nadie sabe qué sucedió con las niñas y las hipótesis vuelvan para todos lados. La policía no sabe si es una persona de la misma comunidad o un viajero de carretera. Sin embargo, un elemento une ambas muertes: a ambas niñas les han sacado los dientes.

La historia avanza y es ahí donde parte mi opinión.

No sé si es posible decir, o reconocer que una historia interesante o buena pueda no ser entretenida para uno. Así como decir, oye sí, esa niña es bella pero no me apetece estar con ella. Bueno, no sé si me explico, pero algo así me pasó con la novela. La historia es buena, es interesante y se va armando a un ritmo adecuado, pero por alguna razón que no logro comprender del todo, no me enganchó totalmente. De hecho, me costó bastante terminar de leer el libro. A ratos siento que quizás [opinión muy personal] la autora divaga en escenas que distraen y que nos desenfocan de los elementos centrales de la narración. A ratos sentí también que la historia era una historia de mujeres para mujeres (si es que eso puede existir) y que excluía el género con el cual uno pudiese sentirse identificado. Todo transcurre entre hembras: Camille, Amma, las dos niñas muertas, sus madres, etc. Salvo el policía con que Camille tiene unas pocas interacciones, como que la historia es, repito, una historia para mujeres.

La historia está bien estructurada y plantea de buena forma los pormenores psicológicos de su protagonista, sin embargo, como dije, a ratos se desinfla en situaciones que no contribuyen al movimiento de los hechos y que hacen que el lector se pierda de vez en cuando.

Libro recomendable, pero no creo que vuelva a leer de Flynn por un buen rato.

 

SPOILER ALERT!!!:

La persona que mató a las niñas era su hermana y solo recién en  las últimas páginas Camille se da cuenta que los dientes los utilizó para hacer el piso de una casa de muñecas, a modo de baldosas de marfil. Adora es declarada culpable del asesinato de su hija y Amma es declarada culpable del asesinato de las niñas de Wind Gap. Camille se vuelve media loca y queda a cargo de su culposo jefe (la mandó a investigar los casos) en su casa. Punto final.