martes, 15 de febrero de 2022

Retratos de sus Hijos, cuentos de lo extraño, GEORGE R. R. MARTIN

Hace tanto que no escribía por aquí y ahora leyendo las entradas anteriores me doy cuenta de que me es super necesario. Me es necesario porque de esa forma recuerdo los textos anteriores y la opinión que inevitablemente se va esfumando con el tiempo. ¿De qué se trató ese libro?, ¿en serio que lo leí?, no lo recuerdo, es el diálogo que hay que evitar. 
La última entrada escrita por estos lados fue el año 2018 de un libro que no me gustó mucho. Claramente desde esa fecha hasta hoy ha pasado mucha lectura bajo el puente, lectura que no he registrado aquí y que por esa razón me interesa hoy rescatarla. Creo que a medida que pase el tiempo y que mi apretada agenda me lo permita, jeje, iré subiendo opiniones y breves reseñas de los que leí pero no cayeron en este blog. Hoy, sin embargo, quiero hablarles de otro texto, no de los que iré reseñando a lo largo de los días, sino de uno que terminé ayer: RETRATOS DE SUS HIJOS, cuentos de lo extraño, por GEORGE R. R. MARTIN (el de Juego de Tronos). 
El libro lo recibí como regalo de navidad en diciembre del 2021. No recuerdo muy bien si me lo regaló mi hermana o mi madre, pero me entusiasmó. Había leído otro previamente de Martin, uno de terror, que francamente me había parecido extraño pero interesante. Un terror retorcido, distinto, muy distinto al de Stephen King pero casi tan igual de bueno. 
El texto de hoy estaba organizado de la misma forma, un conjunto de 9 cuentos de los cuales quisiera decir algunas palabras:

RETRATOS DE SUS HIJOS: Relato que da nombre al libro y que narra la historia de un escritor que misteriosamente comienza a recibir pinturas de algunos de sus personajes. Cada día nuevo, al recibir un nuevo retrato, el personaje hace aparición en su casa por la noche, con consecuencias más o menos inesperadas.
Fue uno de los buenos relatos. Me gustó. No es precisamente el mar de creatividad, porque otros ya se han planteado situaciones similares (¿han visto "Más extraño que la ficción"?), pero vale la pena leerlo por los giros novedosos que va dando a la historia. 
Siempre me ha gustado hablar de las narraciones como un tejido. Un tejido en el que ningún punto debe quedar suelto y aun cuando el primero pareciera haberse extraviado, con la estocada del último queda todo anudado: perfección. No sé si este relato sea perfecto pero sí fue muy entretenido, especialmente por la añadidura de la hija.

HORA DE CERRAR: Fue el que más me gustó. No sé si es por mi espíritu creepy o porque no pude dejar de imaginarme en esa sucia cafetería. ¿De qué trata?, de un objeto que te convierte en lo que más tienes cerca. El problema es cuando lo que más cerca tienes es un auto con el nombre de la estrella más grande del universo. ¿Resultado?: apocalipsis. Como les decía, me gustó mucho. Simple, claro, sin distorsiones innecesarias, todo lo que se valora en una buena narración.

LOS CORREDORES: También me gustó mucho este texto. Me recordó a Blade Runner o al Fugitivo de Stephen King. El cuento trata de un sujeto que se acerca a nuestro personaje en una cafetería para que le diga por qué o quiénes lo persiguen. Nuestro personaje es un tele psiquiatra o algo así que con solo verte detecta los hechos que te rodean. El sujeto le responde lo que el perseguido quiere saber, y ambos se dan cuenta que los persecutores están cerca. El perseguido sale corriendo y el tele psiquiatra se acerca a los persecutores para preguntarles por qué siguen a su consultante. La respuesta te sorprenderá (Spoiler: él mismo los había contratado -sin recordarlo en el presente, claramente- para darle más emoción a su vida). Muy estilo Vengador del futuro. Leí por ahí que este cuento era de los peores del libro pero para mí, muy por el contrario, fue el que ayudó a salvar la antología. Aunque es creativo, no queda tan claro quién empezó con el robo de ideas. Si bien en la contra portada se habla del estilo kafkiano del texto, o también dickiniano (¿así se llamarán los textos cuya influencia de Philip Dick es evidente?), me quedó la duda quién robó a quien el estilo. Por lo menos sabemos que nadie se la robó a Kafka, jeje.

RECUERDOS DE MELODY: Tengo la impresión de que en este cuento empezamos a decaer. La historia parte muy bien, con esa limpieza narrativa que adoro: claro, al grano, usual, una mañana de cualquiera de nosotros mientras nos afeitamos y un golpe en la puerta: el pasado llega de visita a la casa con intenciones claramente retorcidas. El pasado es una vieja amiga (Melody), esa amiga cacho (problemática, en chileno) de la que no quieres ni acordarte, una perfecta limítrofe, y de la que lo único que quieres es que vuelva a salir de tu vida cuando ha aparecido nuevamente. Todo bien hasta que llegamos al final. No es problema que quede abierto, hay finales abiertos que son más hermosos que un ramo de flores, el problema es que no termina de cuajar. Eso del tejido cuyo último punto quedaba bien anudado con el primero, no ocurre aquí, lo siento George.

ASEDIO: Si el cuento anterior estaba con un pie sobre la vereda de la calidad, y el otro pie en la calle de la desesperanza narrativa, aquí nos lanzamos de lleno a la piscina. Cuento muy difícil de seguir, forzado, excesivamente maquillado, poco claro, borroso. Trata, por lo que alcancé a entender, de un grupo de personas dedicadas a detectar puntos cruciales en la historia universal que hicieron que la humanidad avanzara para mal (Hitler, etc.). El objetivo de esto es insertarse en la mente de los protagonistas de estos nudos históricos para cambiar sus acciones, del futuro al pasado. Suena a idea prometedora, ¿no?, pues sí, pero George le metió tanto condimento que terminó siendo algo intragable. De los que menos me gustaron. 

EL DRAGÓN DE HIELO: Aquí medio que levemente repuntamos. Hija del frío con su amigo el dragón de hielo. Tío, soldado en guerra a cargo del batallón de dragones escupe fuego. Tropas desiguales, el enemigo con mucha más artillería de dragones que el bando protagonista. Guerra, dragones más, dragones menos, mientras la niña espera que el dragón de hielo, indomable por naturaleza pero que con ella hacía una excepción, aparezca. Y aparece. Y se la lleva del campo bélico, pero una llamada de su padre le pide volver. Y le pide al dragón que vuelva, y el dragón vuelve (mal ahí) y muere aniquilado por las llamas de un dragón de fuego. La niña vive feliz con su familia por el resto de los días y deja de ser una hija del frío para ser ahora más bien una hija de la carne. Ríe, llora, bueno, hace todo lo que hacen las niñas normales.
Ni fu ni fa. Si no es Tolkien, sospecho que no se me hace cómodo leer historias de dragones. 
No es tan malo como asedio pero tampoco llega a ser bueno.

LAS CANCIONES SOLITARIAS DE LAREN DORR: Idea con potencial pero que al igual que Asedio, queda demasiado aliñada. La historia trata de una mujer que viaja entre dimensiones buscando a su amado, encontrando en cada uno de estos mundos, guardianes que la van entorpeciendo. En esta última dimensión se topa con Laren Dorr, un sujeto extraviado en la soledad, que le ofrece quedarse con él en su castillo. Firme a su convicción, la mujer (¿era realmente una mujer o era un ser femenino?) decide avanzar y no es hasta cuando está cruzando el Séptimo Sello, que se da cuenta que quien la quiso engatusar, fue ni más ni menos que el guardián de la dimensión intentando detenerla. Ese giro narrativo final termina por salvar un texto que estaba destinado a la tumba. No me gustó, pero por ese out of the sudden, se salva... un poco.

EN LAS TIERRAS PROMETIDAS: Tuve que hacer memoria para recordar de qué trataba el relato. Pues bien, el texto nos habla de una especie de hechicera que a nadie rechaza y que a todos les da lo que quieren, pero que todos, sin excepción, al obtener lo deseado, quedan infelices. Parece un argumento como para hablar en una clase de lógica, ¿no?, interesante. Y el texto no es malo, solo que demasiado, nuevamente, aliñado (sí, sí, quizás es solo que a mí no logra convencerme el estilo George Martin, pero no es algo que me haya pasado en los cuentos de terror que les comenté previamente). Un día llega a la brujilda un joven a pedirle que le venda el don de transformación y luego, enseguida, le compra su silencio. La hechicera deGrys hace sus cosillas, se va a un viaje, se mete con un joven acompañante que luego se transforma en hombre lobo, en ese momento lo mata y desuella y le trae la piel al comprador. Por un movimiento que no entendí, la bruja no le otorga su silencio pero la narración no lograr explicar cómo sigue (se la saca con un "te daré lo que quieres") y finalmente la historia termina como que más o menos en un desenlace. Puaj.

UNA NOCHE EN LA CASA DEL LAGO: Para finalizar, no podía ser con menos que con la epifanía de todos los horrores narrativos de George Martin. Escenario: algo así como La Guerra de las Galaxias en que todos los monstruos deformes extraterrestres (¿eso eran, no?) se juntan en un pub o restaurante para tomar, beber y hacer transacciones. El escenario es como ese pero escrito y dirigido por George Martin: incomprensible. Vientos, terrenos verdes, descripción de mundos imposibles, difíciles, nombres incognoscibles y no memorizables hacen de este último relato una experiencia no cómoda ni entretenida de leer.
El texto trata de estos seres que llegan a esta cabaña en un lago. Todos quieren anguila pero no hay anguila, solo hay pastel de carne medio rancio. Llega un mago super hiper mega poderoso que no es del todo malo y que por eso le perdona la vida al dueño del local al ofrecer en el menú comida que no tiene. Además de este mago poderoso, estas otras criaturas se juntan en una mesa a jugar como Monopoly versión George Martin, invitan al mago, que se queda un rato pero luego se aburre y se va a la pieza. Lo sigue una prosti del universo Martin. Al llegar, el mago la mata y deja su cadáver como guardia en su dormitorio. Luego de esto, los jugadores de la mesa por alguna razón van a buscar al mago, quien, si no me equivoco, muere y es uno de los jugadores quien lo toma como cuerpo y se va de la posada en este nuevo traje. 
Al escribirlo aquí, no suena tan mal, pero al leerlo, fue un horror. No me gustó. Encontré nuevamente una sobrecarga excesiva al lector, un vómito de escenarios que restan pulcritud al texto. 

En conclusión, la antología me pareció con texto muy buenos, claros y pulidos, mientras que otros dejaban harto que desear. Uno siempre habla desde sí mismo cuando evalúa un texto. No es fácil poder distanciarse y decir, sí, el texto es bueno, soy yo el que no lo logro apreciar, y por esta razón no daré esa falsa humildad y diré lisa y llanamente que los textos míticos no eran tan buenos como esperaba. El libro no es el mejor como para empezar con Martin. De hacerlo, corres el riesgo de no querer volver a tomarlo nunca más. 
Bueno, esa es mi ofrenda para este humilde blog. 
Me alegro haber vuelto a pesar de la nula cantidad de visitantes. La verdad es que escribo esto más para mí, pero si a alguien le sirve o le entretiene, bienvenido sea. Y si alguien quiere dejar algún comentario en buena onda, mucho mejor. 

lunes, 16 de abril de 2018

DE LA ESCRITURA O LA VIDA - Jorge Semprún


Anoche terminé de leer LA ESCRITURA O LA VIDA de Jorge Semprún. Es el primer libro que leo de él y creo que será el último. Llegué a él por el título. Me pareció sugerente y además estaba a bajo precio en la librería. Como muchos otros, no lo tomé al primer momento. Se quedó en la biblioteca por lo menos un años antes de empezar a leerlo.

Semprún plantea que su intención no es reducir su escritura a un testimonio de lo vivido en el campo de concentración de BUCHENWALD, eso lo han hecho ya muchos, sino reflexionar sobre la vida a la luz de su experiencia como prisionero. De esta manera el autor se pasea por una amplia gama de temas, que van desde algunos de los momentos vividos en el campo mismo, hasta experiencias amorosas después de su liberación. Siempre hay una pregunta que ronda su escritura: ¿cómo contar lo sucedido allá adentro?, ¿cómo y en qué momento?, ¿a quién?, ¿vale la pena hacerlo?, ¿pueden las palabras describir el horror, la encarnación del Mal mismo? Semprún se reconoce en el texto no como un superviviente, como alguien que ha evitado la muerte, sino como un hombre que la ha atravesado y ha sido modificado por ella. Es esa modificación el lugar desde donde comienza a replantearse su vida como sujeto.

El texto está narrado de forma autobiográfica, intercalando pasajes estructurados como novela (o cuento, o ficción, en definitiva). Estos últimos son los que más fáciles de comprender se me hicieron. Jorge Semprún constantemente divaga en su escritura, saltando de tópico en tópico para luego volver a los anteriores y continuar nuevamente desde ahí. Relata vivencias en las que por un pensamiento, una emoción, una percepción, continúa hacia otras narraciones para luego retomar las previas (un poco lo que hace Las mil y una noches. Parece que la influencia del texto árabe es insospechada). La verdad, como lector esa experiencia no es algo fácil  porque exige una atención que va más allá de lo que uno está acostumbrado. No es, en este sentido, una lectura cómoda en la que uno descanse. Por el contrario, constantemente uno debe releer los párrafos para lograr comprender lo planteado, especialmente por el tipo de escritura (una escritura barroca, podríamos decir, en el sentido de lo enrevesada que resulta a ratos). No digo que esto sea malo. Nadie dice que la lectura sea algo que siempre deba ser un colchón de flores. A veces es espinosa como una cancha de obstáculos y ello nos ayuda a ejercitar la comprensión. Sin embargo, no es una escritura en la que uno descanse. Es críptica y exige conocimientos filosóficos y literarios que el lector común por lo general no maneja.


Cuando comencé a leer a Paul Auster, lo hice a partir de sus textos autobiográficos para luego introducirme en los ficcionales. Creo que aquí me pasó lo mismo. Me desdigo de lo que declaré al comienzo. Probablemente sí tome otro de Semprún. Lo árido ya pasó.

martes, 30 de enero de 2018

Bueno, la idea nunca ha sido escribir de lo mismo. Ni para mí, ni para nadie que le guste esto de sentarse a teclear ideas sobre cualquier cosa. Hasta ahora solo he ido comentado algunos libros pero quisiera esta vez hablarles sobre un lugar. Ese lugar es el Cementerio General de Concepción. Y a pesar de que no lo he caminado entero porque cada vez que voy me dirijo a una tumba específica, creo que vale la pena describir aquí por qué aquel sitio debería ser visitado por los turistas, o a lo menos por aquellos que andan en busca de lo escabroso.
El Cementerio General de Concepción cambió, no hay duda, después del gran terremoto del 27 de febrero de 2010. Como si fuera un pasaje bíblico, sus bóvedas cerradas hace centurias se abrieron para dejar expuesto lo que las familias se esforzaron siempre en mantener bien oculto de ojos y narices. La tierra se movió y junto a ella los miles de muertos que reposaban adentro de sus sarcófagos. Los mausoleos se cayeron, algunas tumbas en tierra se hundieron más, otras emergieron hacia la superficie, y los grandes edificios construidos solamente para el descanso de las ánimas se agrietaron del tal forma que ni los incorpóreos pudieron seguir durmiendo: fue necesario moverlos. Pero ¿hacia dónde?, se preguntaron las autoridades, pues no había más cementerio que aquél. No podían dejar a los muertos esparcidos por las calles, recordando las viejas épocas que los vecinos todavía se esforzaban por olvidar. Tampoco podían dejarlos en su sitio, pues éstos ya no existían. Mucho menos hacer cargo a las familias que ya bastante tenían con intentar sacar el agua y barro de sus casas. No había nada más que hacer una cosa. Y a pesar de que esa cosa fue siempre secreta y hasta el día de hoy no muchos lo comentan, sí es común encontrarse con algunos que, desafiando el orden de los elementos, se atreven a bromear con el peculiar olor a carne asada que desde atrás de los cerros municipales se esparció por toda la comuna durante aquellos días. Los perros fueron los más afectados, dicen las viejas. La tía Oriana, asidua vendedora de cuchuflís del sector, asegura que mientras se acercaba a uno ofreciéndole una golosina, al can se le reventaron las glándulas salivales de tanto babear y ahí quedó tirado en plena calle, contorsionándose por los rigores de la crisis. Otros dicen que el olor no venía de atrás de los cerros municipales sino de los mismísimos edificios que rodean al camposanto, como guardianes de concreto que recuerdan a sus moradores que en algún momento, en no mucho tiempo más, tendrán que mudarse de sus viviendas pasajeras hacia las definitivas. Ahí, en esas calles, fue donde se vio el tráfico vacuno (decían), en que las vecinas tapadas hasta los ojos disfrazadas a lo joven combatiente, entraban kilos de carne antes de que se descompusiera más. Y entre los gritos de los niños hambrientos, se había armado, a punta de carbón, un comedor socialista donde muchos aprendieron por primera vez el significado de la palabra compartir.
A partir de esas fechas muchos comenzaron a preguntarse por las posibilidades comerciales del barrio y como la municipalidad andaba más preocupada de salvar gente que de cursas multas, decidieron botar paredes para instalar florerías y, entre medio, una que otra carnicería.
La necrópolis, así, entregó desde sus entrañas un broche de oro a la ciudad, ya no solo resguardando a los muertos de los vivos, sino que satisfaciendo las ansias carnívoras de los que desesperadamente buscaban una manera de sobrevivir. La tía Oriana hoy en día no habla del asunto, pero una mirada astuta nos revela que por cada muro, aún cuando sea el muro de los muertos, se abre una historia mucho más rica en proteínas y nutrientes. ¿Quiere un cuchuflí?, pregunta. Y agrega: quiera Dios que el próximo movimiento, los pille persignados.

Viaje alrededor de mi cráneo - FRIGYES KARINTHY



VIAJE ALREDEDOR DE MI CRÁNEO es un muy buen regalo que recibí de mi hermana en la última navidad. Es un libro que trata de la experiencia real del escritor húngaro FRIGYES KARINTHY, sobre su padecimiento de un tumor cerebral. Con maestría y humor, el hombre va relatando desde el primer síntoma que siente, pasando por todo el proceso diagnóstico y finalmente la operación. Recordemos que en esas épocas, 1936, las operaciones cerebrales se hacían con el paciente despierto y consciente (no sé hoy en día), por lo que su narración resulta exquisita y a la vez sobrecogedora.  

No mucho más que decir. Es un libro recomendable para todo tipo de personas. No cae en lo grotesco ni en lo morboso. Más bien resulta, tal como la contraportada del texto señala, un excelente caso clínico que permite a las personas alejadas de las materias neurológicas, comprender de primera mano cómo se vive algo tan espeluznante como un tumor cerebral. 

Ah, por cierto. En la última parte del libro el autor dedica algunas páginas para elogiar a su dulce sobrina, sacando a relucir toda su veta poética. Quiero copiarles aquí un fragmento que me sobrecogió por la belleza de su prosa. El hombre no solo era escritor sino también poeta.

 



INSOMNIA - Stephen King



Hace tiempo que no escribo por estos lados. Me tomé más tiempo del que pensé para leer el último libro de Stephen King, INSOMNIA (no el último escrito, el último comprado). Lo escogí entre los muchos que tengo aún sin leer porque en una página de Facebook pregunté cuál me recomendaban y casi por unanimidad me dijeron ¡Insomnia!, es el mejor, te encantará, etc.

Bueno. El libraco en cuestión es un mamotreto de 860 páginas, impreso en papel biblia para que no ocupe mucho espacio, y trata sobre los eventos sucedidos a Ralph Roberts luego de la muerte de su esposa, Carolyn, víctima del cáncer. 

¿Y qué le sucede? 

Pues a los pocos meses de la muerte de su esposa, nuestro protagonista empieza a sufrir de un insomnio terrible que le impide descansar y que lo hace despertar cada vez más temprano. Es en una de estas noches que Ralph observa algo extraño por la ventana: dos sujetos, dos médicos calvos y bajitos saliendo de la casa de una vecina anciana, también afectada de una enfermedad terminal. Llama a la policía. ¿Resultado?, pues la anciana ha muerto, pero sin indicios de acciones de terceros: la anciana ha muerto de causa natural. Ralph comenta la situación a un amigo, pero éste no le cree y le sugiere que vaya al médico pues puede estar viviendo episodios alucinatorios sin darse cuenta, obviamente. 

Ralph lo ignora, pero al poco tiempo del extraño encuentro con estos seres, Ralph comienza inexplicablemente a observar sombras que se desprenden de la gente y luego colores. Se da cuenta que puede observar sus auras y que de alguna manera benigna, alimentarse de ellas. Ralph es el protagonista bueno, así como una madre Abigail para los entendidos. El problema es que ver las auras es solo el principio de un proceso de transformación en el que se encuentran también otros, un proceso mucho mayor, que los encamina hacia una guerra contra los poderes oscuros del universo.
Insomnia corre paralelo a las novelas más fantásticas de Stephen King, esas que plantean un universo que se toca en otros textos suyos y que le sirve de soporte al autor para plantear diversos escenarios a partir del mismo origen. De hecho, si pudiésemos rastrear las temáticas en la obra de King, nos damos cuenta que sus libros de hecho se inauguran a partir de la telekinesis de una adolescente víctima de bullying (Carrie). Desde ahí, continuamente el autor nos hará transitar en torno a las dimensiones desconocidas, aquellas que existen, pero que no vemos ni percibimos. Duma Key, Revival (cuya base evidente es Frankenstein, o el moderno Prometeo), su ya clásico IT, son ejemplos de lo anterior.

Particularmente en Insomnia, King se sirve de la mitología griega para plantear la actividad de algunos de sus personajes principales: estamos insertos en un universo comandado por las moiras Cloto, Láquesis y Átropos, tres entes que con los pies entre lo humano y lo divino, se encargan de cronometrar y poner fin a la vida de los hombres. Sobre ellos, sin embargo, hay otros entes, otros sujetos no comprensibles por el razonamiento humano, que funcionan como los directores de la orquesta total. De esta manera, Insomnia introduce los elementos principales que se retomarán con posterioridad en La Torre Oscura, la magnum opus del autor norteamericano. El rey Carmesí, la fuerza del KA, aquella energía vital que mantiene a los hombres en movimiento (tomado por el autor desde la mitología egipcia), son alguno de los elementos que la novela presenta quizá de forma primera.

Tal como ocurre con otras novelas del autor, uno de los elementos que hacen que la novela sea memorable, es su final. La conclusión de los personajes es apoteósico, genial y, además, esperanzador. A pesar de esto, Insomnia me resultó un libro largo y a veces un tanto repetitivo en escenas o elementos ya descritos. Es, aproximadamente desde la página 400, que el autor empieza a poner en juego los elementos que con tanto ahínco ha ido anunciando durante la primera parte. La página 400, por tanto, marca una diferencia. Lo que ya se nos ha hecho tedioso de tanto leer, comienza a adquirir sentido, y es este sentido lo que finalmente encumbra la obra hacia lo fascinante que puede llegar a ser. Ralph se da cuenta que no está solo, hay más personas como él, que funcionan como aliados frente a las potencias del mal. Encuentra el amor en estos sujetos y finalmente puede vivir en paz.

jueves, 9 de noviembre de 2017

De "FIN DE GUARDIA" - Stephen King

Vale, Stephen King es un dios y no me avergüenza reconocerlo. Lo admiro como escritor y pienso que es un excelente narrador. Como a muchos, me animó a mí y a cientos a encontrar verdadero placer en las letras a través de sus narraciones. A pesar de lo que le enrostren los críticos como Harold Bloom, quien en una desafortunada acción califica su literatura como basura, lo que realmente importa en la lectura es que abra espacio a la reflexión, y si la reflexión la encontramos a partir de elementos sobrenaturales, elementos fantásticos, elementos cotidianos y terroríficos, pues bienvenida sea.
 
Hoy comento el fin de la trilogía de Bill Hodges y Brady Hartsfield, que comienza con Mr. Mercedes, pasa por Finders Keepers (mal traducida por Quien Pierde Paga) y termina con Fin de Guardia. En esta última novela se encuentran nuevamente Bill Hodges y Brady, su eterno archi enemigo, su guasón, su rival, para poner fin a la competencia entre el bien y el mal. Recordemos que Brady ha quedado en estado vegetal en la primera novela cuando Holly Gibney, el robin de Batman, podríamos decir, le ha pegado en la cabeza al psicópatico muchacho y le ha dejado el cerebro frito (como dirían los personajes). Sin embargo en la segunda novela veíamos resurgir desde las cenizas las pocas brasas que no quedaron completamente apagadas y en esta tercera narración, aquellos pedazos de carbón moribundo que cobran fuerza e inician nuevo fuego. Brady, esta vez, ayudado por un medicamento experimental, desarrolla una serie de poderes cerebrales que le permiten inicialmente la habilidad de la telekinesis (mover cosas con la mente). Este tema le fascina a Stephen King, hay de decirlo, así comienza su carrera, con Carrie, y la retoma en esta nueva novela, las capacidades no exploradas de la mente. Pero Brady, obviamente, no se queda solamente en el control de objetos sino que al poco tiempo descubre que a través de dispositivos electrónicos, es capaz de una especie de telekinesis mental, vale decir, que puede entrar y "mover" las mentes de otras personas. De mesta manera comienza a organizar un plan macabro, cobrar venganza de todas las adolescentes que no pudo acribillar en el concierto de 'Round Here, por el porrazo que le dio Holly y que casi le vuela la cabeza. De esta manera Billy Hodges comienza la nueva carrera por impedir que el malévolo Brady se salga con las suyas, solo que ahora, afectado por un cáncer de páncreas avanzado, ya no tiene ni mínimamente la energía que antes le permitió enfrentar a su archi enemigo.


Resultado de imagen para fin de guardiaLa novela me gustó mucho pero no me fascinó como sí lo hicieron las dos anteriores, que eran completamente policiales. Quizás el aspecto paranormal y poco probable de la telekinesis, en este caso, le redujo un poco el mérito porque me distanciaba de la realidad. Una pequeña ampolleta en la mente de los lectores nos dice que a pesar de que la historia esté estructurada de manera perfecta, no es posible creernos algo así. Y ese no creernos algo así, nos aleja un poco de la verosimilitud, elemento tan esencial para una buena narración. Dejando de lado ese aspecto, la historia es muy buena, muy entretenida y emotiva, muy humana, vaya que sí. King logra encajar magistralmente todas las piezas que va presentando de poco a poco, de tal manera que al final de la historia contemplamos la maquinaria total, con todos sus engranajes, funcionando sincronizadamente sin ningún cabo suelto. Una melodía casi perfecta.
Hubo un aspecto que me llamó la atención. En la primera página de la novela King dedica el libro a Thomas Harris (recordemos, el creador de la también trilogía (ahora caigo en cuenta) del Dr. Lecter: El silencio de los corderos, El dragón rojo y Hannibal). Debo decir que cuando leí a Harris, hace ya algunos años, quedé también impresionado por la congruencia de los hechos que le dan calidad a cualquier novela policial o detectivesca. Me puse a pensar en qué elementos de la narrativa de Harris se habrá fijado King, como para dedicarle el libro. Y no fue dificil encontrarlo: el momento casi solemne en que Hodges toma el teléfono de Fredi y contesta sin saber que al otro lado se encontraba Brady. Esta escena nos recuerda el momento en que Hannibal contesta el teléfono del inspecto Rinaldo Pazzi, ya atado y próximo a morir, para encontrarse ahí, casi face to face con su amada rival: Clarice Starling. El segundo momento que nos recuerda a las novelas de Harris, es cuando Starling encuentra por su propia cuenta la casa de Jame Gumb y éste, algunos minutos después, la persigue por la casa a oscuras sin que ella lo vea, utilizando un visor nocturno. No describiré la escena en la novela de King que nos recuerda esta secuencia, deben leerla y encontrarla por ustedes mismos, jeje.
En fin. La novela recuerda mucho la maestría de King para mover las emociones de sus lectores. La terminé de leer anoche y quedé insomne durante un buen rato sin poder pegar ojo. Recuerda en ese sentido el trabajo magistral de La Milla Verde (The Green Mile) y lo emocional que nos pusimos todos al leerla.

Fin de Guardia constituye un muy buen trabajo, y se transforma en el punto perfecto, el broche de oro, por así decirlo, para cerrar la saga de Hodges y Holly. Solo me queda una interrogante. Si ambos protagonistas dejan el mundo casi al mismo tiempo, ¿seguirán batallando allá, al otro lado de la realidad, uno comandando las huestes celestes mientras el otro las del inframundo? Ahí te va una idea, maestro King! :)

De "La luz en casa de los demás" - Chiara Gamberale



Resultado de imagen para la luz en casa de los demasHago un alto en la lectura de Fin de Guardia de Stephen King para no romper esta meta que me he propuesto: decir algunas palabras de cada libro que lea. Hoy le toca el turno a “La luz en casa de los demás” de la italiana Chiara Gamberale.

El libro trata de Mandorla, una niña que a sus cortos años queda huérfana (la mamá se mata en un accidente en moto) y, por la petición de la propia madre, debe ser cuidada por los mismos vecinos del edificio que ella administraba. ¿La razón? Pues porque entre los hombres que viven ahí –todos emparejados y con sus respectivas familias, hay que decirlo- vive también el padre de la niña. En una reunión extraordinaria del comité de vecinos, deciden que entre todas las familias se harán cargo de la niña, esto principalmente para evitar conocer el nombre del padre, y destruir el hogar que éste probablemente conforma. 

De esta manera Mandorla transitará por cada departamento al cuidado de cada grupo, vivenciando las diversas maneras de ser familia, haciéndose amigos de algunos y enamorándose de otros a medida que crece.

El libro me gustó, pero la verdad no tanto. Esa manera que tiene en un comienzo para divagar a través de la escritura me anduvo perdiendo por varias páginas y ya finalmente me rendía con tratar de seguirle el ritmo. Como a mitad de libro comprendí que lo que se proponía, probablemente, era recrear la misma “cadencia” de pensamientos que vivía Mandorla en sus diversas edades. Pensamiento infantil de niña, y ya más estructurado de adolescente. En varios momentos estuve a punto de dejarlo pero como he dicho antes, me animó la idea de que otros libros han deparado agradables sorpresas cuando vencemos los primeros escollos. Como digo, me gustó pero no tanto. A ratos el libro se vuelve muy emotivo y certero cuando reflexiona sobre el amor y cómo este sentimiento logra unir hasta a los sujetos más diversos. Creo que me quedo con eso del texto. Con esas breves pero ricas enseñanzas.